Anoche una llamada alertó a mi viejo de la muerte de Alfonsín. Le vi sus ojos tristes, se había muerto una especie de heroe para él. A mí también me dolió perder al presidente de la democracia. Ese es su título, así se asocia su nombre.
Lo primero fue entrar a Internet para ver los comentarios y la forma de presentación de las notas periodísticas, estos son días únicos, irrepetibles. Me agradó ver los comentarios de muchísima gente que lo recordaba con cariño, como un tipo honesto, como un hombre con convicciones fuertes, que sumo tomar las riendas de un país agobiado por la violencia de estado.
Yo nací en plena democracia, en 1984. De chiquita mi viejo me hacía juntar las manos en ese símbolo radical. Yo no soy radical, sin partido político, supongo que eso es algo de mi generación. Pero ayer vi en los ojos de mi viejo, la tristeza de muchos argentinos.
Viva Alfonsín, viva la patria, viva la democracia
No hay comentarios:
Publicar un comentario